Igualdad / Berdintasuna

Mientras el concepto de igualdad alude a que mujeres y hombres disfruten de similares oportunidades y recursos iniciales (“de salida”) para desarrollar determinadas actividades o para disfrutar de los bienes y servicios, la equidad de género se refiere más bien a la igualdad “de resultados”, es decir, al logro de metas iguales para ambos sexos.

La distinción entre igualdad y equidad es importante, pues, a menudo, para conseguir que mujeres y hombres disfruten en condiciones iguales de los bienes, oportunidades, recursos y recompensas valorados por la sociedad, deben ponerse en marcha acciones de discriminación positiva hacia las mujeres. Efectivamente, debido a las desigualdades existentes entre ambos, dar un trato igualitario a mujeres y hombres no es suficiente para lograr metas igualitarias; más bien al contrario, un tratamiento igual en un contexto de desigualdad puede contribuir a perpetuar la falta de igualdad original.

La necesidad de tomar en consideración las diferencias y las desigualdades existentes entre hombres y mujeres –pero también entre otros colectivos sociales– ha propiciado la aparición de las llamadas políticas de diferenciación para la igualdad (o políticas de acción positiva), que tratan desigualmente a quienes son desiguales con el fin de disminuir las distancias económicas, culturales, sociales y políticas entre ambos colectivos. Además, para lograr la igualdad entre mujeres y hombres es necesario modificar las prácticas institucionales y las relaciones que refuerzan y mantienen la desigualdad; así mismo se requiere que las mujeres manifiesten con firmeza su voluntad para determinar el curso de sus vidas.

Texto de ClaraMurguialday   y   Cristina Maoño en http://www.dicc.hegoa.ehu.es/listar/mostrar/111

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